Electrolux_memoria_grande

Fernando Saiz. 5 de mayo de 2011                                                                       

"Con frecuencia, los informes anuales nos dicen más de la empresa que lo que sus autores saben o pretenden saber" (Robert J. Samuelson)                                                    

El informe anual (o memoria, en términos coloquiales) de la empresa sueca Electrolux del ejercicio de 2009 es el mejor del mundo. Así lo cree Report Watch, que todos los años hace un ránking en el que mide la calidad de la información de las memorias de las empresas. Aunque no ofrece todos los detalles sobre los criterios de la clasificación, y deja fuera por razones de homogeneidad a las entidades financieras, el ranking es muy exhaustivo y parece bien estructurado, así que vale la pensa echarle un vistazo y comentar algunas cosas. 

Lo de Electrolux, por ejemplo. No sé si será la mejor memoria del mundo, pero la verdad es que es muy completa. De excelente presentación, tiene tres volúmenes (uno dedicado a operaciones y estrategia, un segundo para finanzas y y responsabilidad corporativa y un tercer libro de resumen y datos) y es difícil ponerle reparos. La aportación de información es abrumadora, incluso en áreas sensibles, como las retribuciones que reciben sus directivos y consejeros, que se someten a un escrutinio muy riguroso. También se habla mucho de estrategia y de futuro, y la descripción de la marcha del negocio y de las actividades de la empresa fabricante de electrodomésticos es igualmente muy exhaustiva. Y por supuesto lleva el sello GRI, que acredita la elaboración de la memoria de RSC con arreglo a criterios internacionales de exigencia. 

El ránking ofrece también la sorpresa (relativa) de que las cinco mejores memorias son de empresas de países no anglosajones y vinculados a un cierto tipo de capitalismo social, como Suecia (SAS, además de Electrolux), Austria (Wienerberger), Holanda (Azkonobel) yAlemania (Basf). La primera empresa anglosajona es Land Securities, de Reino Unido, que ocupa el décimo puesto, y la primera de Estados Unidos (Exxonmobile) se va hasta el 73. Por lo que se ve, los americanos no están muy preocupados por estas cosas menudas de la comunicación corporativa.

Las empresas españolas son pocas y están en lugares discretos. Inditex es la primera, en el escalón 148, e Iberdrola aparece en el 187. Las dos están calificadas con una B, que quiere decir que están en la media. Gas Natural y Repsol, ambas con una B- (irregular), quedan fuera de las 300 primeras.  

Post Scriptum. Las memorias dicen muchas cosas de las empresas, pero no lo cuentan todo; incluso, a veces, disfrazan la realidad. Enron, por ejemplo, hacía unos informes anuales estupendos, y luego pasó lo que pasó. Microsoft, en cambio, que se sepa, todavía no ha conseguido publicar algo medianamente decente. En 2009, Report Watch la deja fuera de los 300 primeros puestos.    

Dos_hablando_ante_Telefnica

Fernando Saiz. 17 de abril de 2011

                                        

"Nadie ama al mensajero que trae malas noticias" (Sófocles, siglo quinto antes de Cristo, en 'Antígona').                   

Caray la que se ha liado con Telefónica. La primera empresa española, modelo de gestión y fortaleza, esa compañía de la que todos los presidentes del Gobierno han presumido en los últimos años cuando salían al extranjero, roca corporativa en medio de la tormenta, primus inter pares, faro de la modernidad empresarial y de la ambición globalizadora de España, ejemplo de negociación con los sindicatos, etc., etc... resulta que sí, que es mortal, que no es infalible. 

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Fernando Saiz. 9 de abril de 2011                             

"Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente porque debemos escuchar más y hablar menos" (Zenón de Citio, filósofo estoico griego del siglo cuarto antes de Cristo)

Me he tropezado por casualidad con el vídeo que encabeza esta entrada. Se trata de una escena del humorista Don McMillan, especializado en comedia corporativa, que satiriza los errores en las presentaciones realizadas en 'powerpoint'. Está en inglés, pero se entiende bien y es muy visual, así que si usted está mínimamente interesado en los errores de la comunicación o simplemente quiere sonreír un rato le recomiendo que pinche en el vídeo.

 

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Viendo al tontorrón de MacMillan me he acordado de que hace unas semanas tuve ocasión de asistir a una jornada sobre 'personal branding' (o sea, de cómo venderse a uno mismo), organizada por la revista Capital y la escuela de negocios ESIC. Fue una tarde muy provechosa, porque los cinco ponentes eran autoridades en márketing, y además porque el conjunto de las intervenciones, la mayoría de ellas apoyadas por 'powerpoint', constituía una excelente y variada selección de cómo presentar un mensaje

Todas fueron interesantes (aunque a alguno de los ponentes se le fue la mano en ciertos aspectos que caricaturiza McMillan en el vídeo), pero la más brillante, en mi opinión, fue la de Juan Ramón Plana, director general de la Asociación Española de Anunciantes (AEA). La presentación de Plana fue, curiosamente, la única que se realizó sin ayuda del 'powerpoint'. Para subrayar su mensaje solo usó unas cuantas tarjetas que llevaba en la mano y un eficaz recurso teatral: concentrar en su persona un haz de luz, mientras el resto del auditorio permanecía casi a oscuras. Con herramientas tan simples, Plana atrapó, como un camaleón atrapa las moscas, la atención de los asistentes y transmitió eficazmente su mensaje sobre la importancia de las emociones en el proceso de comunicación.

Todo esto no es para demostrar que sin 'powerpoint' se cuentan las cosas mejor. De hecho, en la misma jornada, Jean Marc Colanesi, de Aldaba, hizo una presentación también brillantísima con ayuda de este recurso tecnológico. Si acaso, de lo que se trata es de confirmar una vez más que el secreto de la comunicación es tan antiguo como el mundo: mirar a los ojos y conectar con las inquietudes del que nos escucha. Viendo a Plana y a Colanesi parece fácil. Ya, ya...

Post Scriptum. El director general de la AEA nos dejó la frase de Zenón de Citio en la que explica por qué tenemos dos orejas y una sola boca. La reflexión puede parecer paradójica o incongruente si estamos hablando de presentaciones. Pero no lo es. A la hora de hablar en público hay que presentir (escuchar) lo que quiere (necesita) oír el que nos oye.

 

 

 

 


 

Warren_Buffet

Fernando Saiz. 2 de abril de 2011                                           

"Si no lo entiendes sin que te lo explique, por mucho que que te lo explique no lo vas a entender" (el señor Kawana a su hijo Tengo en '1Q84', la novela de Haruki Murakami).

Warren Buffet es un tipo singular. Y no sólo porque siendo de pueblo se haya convertido en el inversor más famoso del mundo, y quizás de toda la historia. En lo que aquí nos toca, Buffet es singular porque es una referencia insólita del buen escribir. Sus cartas a los accionistas son legendarias por su claridad, intención y precisión, y todos los que se dedican a la comunicación empresarial deberían leer alguna vez el prólogo que firma en la guía de estilo de la Comisión de Valores de Estados Unidos (la SEC, por sus siglas en inglés).

Ahora, Buffet lo ha vuelto a hacer.  En un comunicado de prensa del 30 de marzo, este septuagenario de Omaha explicó con todo detalle lo sucedido con Dave Sokol, uno de sus lugartenientes en Berkshire Hathaway, que había presentado su dimisión tras conocerse que había ganado tres millones de dólares en una operación bursátil en una empresa adquirida por la compañía de Buffet. El asunto es bastante escabroso, porque el tal Sokol compró masivas cantidades de acciones de Lubrizol, una empresa química que acabó siendo comprada por Berkshire Hatahway después de que él mismo recomendara la compra a Buffet, y luego las revendió con una ganancia del 30% en solo tres meses.

Dice Buffet en su comunicado que no cree que Sokol hiciera nada ilegal porque la decisión de comprar o no Lubrizol era de él mismo y de su socio Charlie Munger. Pero es evidente que sin la oportuna sugerencia de Sokol la compra no se hubiera producido jamás porque Lubrizol, una compañía más bien oscura, no es del tipo de negocios que andan todos los días sobre la mesa de los tiburones de fusiones y adquisiciones. Así lo da a entender también Buffet, que en su personal estilo incluye en su comunicado de prensa una frase que lleva implícitas serias dudas sobre el comportamiento de Sokol. Después de contar que el directivo había expresado en dos ocasiones anteriores su deseo de dimitir por razones personales, y que él le había persuadido para que no lo hiciera, concluye su comunicado así: "Esta vez sin embargo no intenté hablar con él de su decisión y acepté la dimisión".

Pero lo asombroso de la nota de Buffet no es su interpretación de lo que sucedió, que puede ser más o menos discutible (sobre todo su tono básicamente exculpatorio), sino el ejercicio de transparencia que supone. En apariencia, Buffet cuenta todo lo que sabe sobre el asunto sin mediar más presión que la que se deriva de su propia convicción de que los ciudadanos, y los accionistas de su compañía en particular, deben saber lo qué ocurrió. Para ello da fechas y datos, descubre los movimientos de Sokol, revela con detalle cómo se gestó la operación y, en definitiva, aporta información que muchos otros hubieran considerado altamente confidencial.

Al final, es verdad, Buffet lo estropea un poco. Dice que lo que viene en el comunicado es todo lo que sabe, y que por tanto cuando se le pregunte por el asunto no contestará y se remitirá a su contenido. Se trata de un colofón innecesario, pero como decía Joe E. Brown en 'Con faldas y a los loco' "nadie es perfecto".

Post Scriptum. Muchos dirigentes empresariales piensan, como el personaje de la novela de Murakami, que hay cosas que es mejor no explicar.  Es posible que sea así. Pero cuando se explican, y se explican bien, hay que ver lo que lo agradece la gente.

Fernando Saiz . 3 de marzo de 2011 

 

Blog_I_love

 

“Los blogs de empresa son un invento del diablo”.

Me lo dijo hace unos meses un amigo mío, responsable de Comunicación de una gran empresa, y me quedé sorprendido, aunque más por el tono y por la expresividad que por el contenido de la afirmación. Yo le pregunté que por qué y me respondió con su sinceridad habitual. “A mí me pagan por controlar la información”, dijo, “y los blogs son como un escape nuclear en el control de la información, así que... por encima de mi cadáver”.

 

 

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