wAKAthAI_4wakathai_5
Fernando Saiz. 1 de diciembre de 2011
Restaurante Wakathai. Conde Duque, 13. Madrid
Factura para dos, con vino y cócteles: 76,60 euros.
Precios. Ceviche, 11,90. Empanada Malay, 7,90. Kebab indonesio, 10,00. Sate sapi, 14,90. Cheesecake de mango, 5,90. 'Bloodymary', 8,00. 'Pisco sour', 8,00. Menú degustación, 30,00.P
Puntuación comida, 7,00. Puntuación precio, 6,50. Relación comida/precio, 6,75.
Wakathai es la penúltima sensación de la cocina asiática de Madrid. De apariencia modesta, escenario discutible y comida excelente, Wakathai entronca con el mítico Sudestada, cuya apertura en 2005 en la calle Modesto Lafuente representó un terremoto en el entonces incompleto panorama de la gastronomía exótica madrileña. La referencia a Sudestada, que hoy sufre para defender su leyenda en la calle Ponzano, no es arbitraria. Ambos están conectados por una persona y un concepto. La persona se llama Walter Brandán, un argentino que estuvo en Sudestada, y el concepto es la pasión por ofrecer platos distintos con sabores frescos y auténticos.
También hay cosas que los distancian. Frente a la relativa ortodoxia panasiática de Sudestada, Wakathai opta por mezclar la cocina oriental con la peruana, seguramente atendiendo a razones de mercadotecnia. La cocina peruana, en efecto, está de moda en Madrid (Gastón Acurio ha hecho una labor formidable), y su sola mención hace sonar cascabeles en la caja registradora. Por otra parte, Wakathai es algo más barato. Por lo que recuerdo del Sudestada de Modesto Lafuente, la factura andaba ya hace cinco años por 40 euros por cabeza, y en Ponzano se va hasta los 50-55. En Wakathai es posible comer bien por 35 euros y comer más (menú desgustación mediante) por 40.
Barato, dentro de un orden, y bueno. La frescura de los ingredientes y la buena mano en el uso de las hierbas autóctonas (como el lemon grass o el cilantro) y en los marinados hacen de la comida del Wakathai una experiencia muy grata. No nos atrevimos con el menú degustación por aquello de que "de grandes cenas están las sepulturas llenas", pero opiniones contrastadas confirman que se trata de una opción excelente. Lo que nosotros probamos, como selección de una carta tirando a corta,  también estaba muy-muy bueno. El ceviche era un concierto de aromas limpios; el cordero del kebab estaba jugoso y bien especiado, y la empanadilla malaya, con toques de curry, nos sirvió bien de aperitivo. También estaba buena la tarta de queso al mango
No todo nos gustó. Los caminos de mesa quedan cutrelux y en general el diseño del local, que juega con la gama cromática del verde y del marrón, da mejor en la web que en el restaurante. El servicio es voluntarioso y cordial pero no muy profesional. Interrogada nuestra camarera sobre qué pescado llevaba el ceviche, nos miró como si le hubiéramos preguntado por una calle de Budapest. Una voz tras la barra del bar, que estaba al quite, resolvió a gritos el azoramiento de la chica:  "¡Es corvina salvaje!". Y en ese momento, los trozos aliñados de corvina dieron un triple salto mortal y fustigaron al zumo de lima. O eso me pareció. Tampoco los cócteles rayan a la altura de la cocina. El 'bloodymary' estaba como aguachinado y el pisco 'sour' no pasaba de aprobado justito.
Pero lo peor fue el ruido. Fuimos a caer a una zona, situada a la izquierda en el salón de la entrada, en la que cualquier amago de conversación era un castigo para las cuerdas locales. No poca culpa de ello la tenían los inquilinos de una mesa situada a unos cinco metros de la nuestra y en la que destacaba como un trueno la voz de una señora, con equívoca apariencia inofensiva, que merece ser juzgada por crímenes contra (los tímpanos de) la humanidad.
Por fortuna, la comida mitigó la ausencia de una conversación fluida. Es lo que tiene comer bien.
Restaurante_Naveira_do_Mar
Fernando Saiz. 5 de octubre de 2011
 
Restaurante Naveira do Mar.  Santa Juliana, 57. Madrid
Factura para dos, con vino: 105,15 euros.  
Precios. Pulpo, 15,00. Navajas, 15,50. Almejas a la marinera, 15,50. Ostras, 2,25/pieza. Solomillo, 17,50. Chuletitas de cordero, 2,60/pieza. Merluza a la plancha, 21,50. Buey de mar, 24,50/kg.  Rodaballo, 24,50. Mero, 24,50. Filloa, 2,10. Tarta de Santiago, 4,10.
 
Puntuación comida, 7,50. Puntuación precio, 7,00. Relación comida/precio, 7,25.
 
Naveira do Mar (como la canción de María Ostiz, qué tiempos) es una marisquería gallega de poco nombre y excelente producto. Es verdad que su ubicación no es la más adecuada para un restaurante de estas características. Santa Juliana es una calle tirando a estrecha del barrio de Tetuán donde no se ve más comercio que peluquerías multiusos (esas en las que lo mismo te alisan el pelo que te venden dulces o te sirven de locutorio)  y algún bar de aspecto descuidado. Las decenas de familias inmigrantes que se reúnen todos los días a charlar en un parque cercano (dominicanos, ecuatorianos y otros latinoamericanos y africanos representan el 23% de los empadronados en el barrio) tampoco parecen un 'target' muy apropiado para la degustación de los frutos del mar. 
Pero una vez que se llega al restaurante, la sensación de desconcierto desaparece. El local es amplio y moderno. Se nota que ha sido remozado hace no mucho, aunque la decoración resulte algo fría. El servicio es atento y más cooperativo que cordial. Y la comida, como luego comprobamos, está estupenda.  
 
De entrantes, probamos las navajas y las almejas a la marinera. Las navajas, guau. Impecables de frescura y de punto en la plancha y con ese toque un poco crujiente que caracteriza los mejores ejemplares de este molusco. Las almejas me resultaron también apetitosas, pero sin el punto indefinible que diferencia lo bueno de lo extraordinario. Después nos atrevimos con un buey de mar de más de un kilo y con una merluza a la plancha. Ambos platos, de gran nivel. En realidad, más que de platos deberíamos hablar de productos, porque lo que brilla en ellos no es la elaboración, que se limita a no estorbar, sino la simplicidad de la mejor materia prima. Fragante el buey de mar, jugosísima la merluza, yodados ambos como recién sacados del mar. Un lujo en mitad de la nada gastronómica del barrio.
 
Y además, los precios son contenidos. Alguien puede pensar que una factura de una cena de más de cien euros para dos personas no es precisamente contenida. Si hablamos en general, pues estoy de acuerdo. Pero tratándose de una marisquería, comiendo lo que comimos, y de la calidad de lo que comimos, sí es un precio razonable. Dudo mucho que haya ningún otro establecimiento de este tipo en Madrid con ese equilibrio entre la calidad y el precio. Igual de buenos (y mejores), sí; igual de baratos (y más), también. Pero no las dos cosas a la vez.   
  
Para beber tomamos un magnífico Cunqueiro III Milenio. Un ribeiro elegante y fresco, que está obviamente en la gama alta de precios de la denominación de origen pero que no te dispara la cuenta. Nos cobraron 18,50 euros, cuando en bodega lo encuentras por 11,70; o sea, un margen muy razonable para un restaurante (la norma es multiplicar por 2 o incluso por 2,5 el precio en bodega).  
 
 
 
 
Factura para dos, con vino: 105,15 euros. 
 
 
Precios. Pulpo, 15,00. Navajas, 15,50. Almejas a la marinera, 15,50. Ostras, 2,25/pieza. Solomillo, 17,50. Chuletitas de cordero, 2,60/pieza. Merluza a la plancha, 21,50. Buey de mar, 24,50/kg.  Rodaballo, 24,50. Mero, 24,50. Filloa, 2,10. Tarta de Santiago, 4,10.  
 
Puntuación comida, 7,50. Puntuación precio, 7,00. Relación comida/precio, 7,25.
 
Tanta
Fernando Saiz. 6 de septiembre de 2011
Restaurante Tanta.  Plaza del Perú, 1. Madrid 
Factura para cuatro, con vino y cócteles: 150,00 euros. 
Precios. Ensalada pucusana, 14,00. Piqueo Tanta, 36,00. Tiradito al tamarindo, 15,00. Cebiche clásico, 17,00. Plancha criolla, 14,00. Lomo saltado, 19,00. Ají de gallina, 16,00. Sorbete de frutas exóticas, 6,00. Pisco sour, 11,00.   
Puntuación comida, 7. Puntuación precio, 5,50. Relación comida/precio, 6,25.
 
Gastón Acurio es un monstruo. Este tipo de ojos aindiados y cabello revuelto es probablemente el mejor empresario gastronómico del mundo. En 17 años ha creado un imperio del buen comer y desde la metrópoli de Lima, donde junto a su mujer creó su primer restaurante (Astrid & Gastón), ha ido conquistando colonias como Buenos Aires, Santiago, Quito, Bogotá, Caracas, Panamá, México, San Francisco y por supuesto Madrid (la historia tiene estos vaivenes). Ha estado en la cumbre de Davos, ha salido en la primera página del Financial Times, es amigo de Ferrán Adriá y de Vargas Llosa y, lo que es mucho más importante, su grupo factura cada año una barbaridad de 70 millones de euros. Todo eso lo ha conseguido Acurio mezclando calidad, ingenio y audacia.
Su escaparate es Astrid & Gastón, considerado el 42ª mejor restaurante del mundo, y a su alrededor ha ido tejiendo una red de marcas menores que son, por supuesto, las que dan tamaño, popularidad y seguramente rentabilidad a su grupo. Una de sus últimas ideas es Tanta (pan, en quechúa), un autodenominado bistró peruano que abrió sus puertas en Madrid hace poco más de un año en la mísmísima Plaza del Perú, dónde si no.  
Tanta pretende ser un establecimiento informal, con buena cocina y precios asequibles. Las dos primeras ambiciones las consigue de sobra. Lo de los precios es otro cantar.
Informal sí que es. La inmensidad del local (una antigua oficina de Correos), lo escueto de su decoración, el ruido ambiental y la imposibilidad de reservar mesa hacen de Tanta un espacio que nadie escogería para conocer a los padres de su pareja. Y ciertamente se come bien. Los productos son frescos (el cebiche, en particular, es de muy buen nivel, y la ensalada pucusana, que lleva pulpo y garbanzos, también nos gustó mucho) y están bien ejecutados. La oferta de platos es variada y bastante representativa de la magnífica cocina peruana. 
Pero los precios... Ay. Los precios no son asequibles. He oído decir a Acurio en una entrevista que en Tanta se puede comer por unos 25 euros. Si ese "unos" es muy elástico (digamos, diez o quince euros más), quizás. Pero para comer literalmente por 25 euros hay que ser un brujo de la austeridad presupuestaria, una especie de Cospedal de la gastronomía. Si uno toma, digamos, un primero, un segundo y una cerveza (nada de postres, nada de pisco sour, nada de vino ni tampoco café, quita-quita que luego no duermes), el menú más barato que se puede componer se va hasta 27 euros: 8 euros de las papas rellenas, 15 del anticucho de pollo, 2,5 de la cerveza y 1,5 del cubierto. Por supuesto, en cuanto tienes la más mínima tentación expansiva, la cuenta se te va hasta cerca de los 40 euros.
Especialmente peligrosos para el bolsillo son los pisco sour, que están francamente ricos (un pelín demasiado dulces para mi gusto) pero por los que te atizan 11 euros de vellón. Es lo mismo que te cobran en el Astrid & Gastón, la mucho más lujosa casa madre, y un 50% más de lo que te cuesta un buen cóctel en Gumbo, el restaurante de cocina de Nueva Orléans, que puede ser un equivalente más apropiado.
También es sorprendente el precio del piqueo Tanta, un surtido de aperitivos variados que es un recurso facilón para la gente que no tiene muchas ganas de andar preguntando al camarero si la leche de tigre es picante o si la causa limeña tiene algo que ver con la letra de La flor de la canela. Por el piqueo, que son unas 16-18 pequeñas piezas de patatas rellenas, empanadillas y rollitos varios, de esas que en algunos sitios te sirven de cortesía, resulta que te clavan 36 euros. Éramos cuatro y apenas nos dio para empapar la cerveza. Tampoco es barato el vino. Un Baluarte verdejo, que sale por 7 euros en bodega, nos costó 18. Está bueno, por cierto.
O sea que sí. Que en Tanta se come bien. Pero a un precio.
 
 
 

Baby_beef_Rubaiyat_plato

Fernando Saiz. 22 de julio de 2011.

Restaurante Baby Beef Rubaiyat.  Juan Ramón Jiménez, 27. Madrid

Factura para dos, con cañas: 93,50 euros.

Precios. Aperitivo, 5,30. Ensalada Rubaiyat, 15,12. Anchoas con pimientos asados, 17,80. Baby beef 'rib eye', 32,40. Kobe baby beef, 65,90. Pollo de corral asado con pimientos del piquillo, 23,8. Lomo de lubina salvaje, 32,40. Chuletón, 33,48.

Puntuación comida, 7. Puntuación precio, 4,00. Relación comida/precio, 5,50.

Esta entrada es una equivocación. El  Rabaiyat debe figurar en cualquier guía de restaurantes de carne, o de cocina extranjera, o de nombres con inspiración artística, pero no en un blog que valora sobre todo la relación entre la calidad y el precio. El caso es que yo tenía muchas ganas de comer aquí, y una vez colmadas tengo también ganas de contarlo, así que ignoro momentáneamente los principios esenciales de El Precio del Mantel y procedo a comentar la experiencia.

Leer más...

Brookei_3

Fernando Saiz. 15 de junio de 2011

Restaurante Brookei.  Espronceda 34. Madrid

Factura para dos, con copas de vino y refrescos: 75,50.

Precios. Croquetas de choco,  8,50. Milhojas de foie con cecina, 14,50. Tomates secos, 12,00. Langostino tempurizado, 12,50. Raya frita con tomatitos, 17,50. Atún rojo con porra antequerana, 18,00. Steak tartar de toro de lidia, 21,50. Souflé de chocolate, 7,00. Quesada Lázaro, 6,00.

 

Puntuación comida: 7,00. Puntuación precio: 6,00. Relación comida/precio: 6,50.

Leer más...

Página 2 de 3

2