Restaurante Casa Macario. Camino de San Vicente, 1. La Lastrilla (Segovia)
Factura para dos, con vino a discreción, cerveza y cafés: 64 euros.
Menú desgustación. Gazpacho, ajoblanco, canutillo de morcilla, queso en sobre, croquetas, chipirones a la plancha, cochinillo confitado, carrillera de cerdo ibérico y torrijas. Cambia a criterio de la propietaria.
Puntuación comida, 7,50. Puntuación precio, 8,00. Relación comida/precio, 7,75
Casa Macario es un restaurante singular. Arrebujado en las faldas de Segovia capital, en la carretera hacia Valladolid, algunos comensales arriesgados le ponen en Internet la insignia de mejor restaurante de la ciudad. Se trata una valoración improbable, a juzgar por la localización (hay que trabajarse algunas rotondas antes de dar con la entrada correcta) y por la primera impresión que produce el local. Situado en un casetón a pie de carretera,  no lejos del Parador, cuando llegamos a cenar, en sábado, no hay nadie, y nuestra entrada es saludada por un ding dong de esos que suenan en las tiendas poco concurridas para advertir de la llegada de un cliente.
 
Carmen, su dueña, cocinera y única camarera, sale a recibirnos con una luminosa sonrisa y nos explica, para aliviar nuestro asombro, que solo da de comer previa reserva y que esa noche somos los únicos clientes. "Si no hubiérais llamado, no hubiera abierto". Carmen tiene 85 años confesos (a juzgar por cómo anda de acá pallá, yo creo que se pone 15 o 20, en una especie de coquetería inversa), es una apasionada de la hostelería y dice que le gustaría encontrar a alguien que se incorporara al proyecto para relanzar el restaurante. Pero mientras eso ocurre se mueve entre la necesidad de encontrar más clientes (se trata de un local amplio) y la imposibilidad física de atenderlos. 
 
Con esas limitaciones, Casa Macario es casi un restaurante para dar de comer a los amigos, cuyos gustos culinarios Carmen conoce perfectamente, y para algunos despistados de fin de semana como nosotros y como una pareja de jóvenes que llegaron bastante más tarde sin avisar. "Lo que no quiero es dar pena ¿eh?".
 
No, pena no da. En cuanto nuestra servicial y octogenaria anfitriona se pone a sugerir vinos y a repartir aperitivos y entrantes, nos damos cuenta de la que la señora Carmen sabe mucho de esto y tiene muy buena mano para la cocina. Su propuesta guarda un delicado equilibrio entre el correcto tratamiento de los productos de la tierra y un suave toque de modernidad, que lo aleja de la fórmula típica de ensalada-pan de hogaza-morcilla-picadillo-cordero-cochinillo de muchos restaurantes segovianos.
 
El menú es largo y sustancioso (hay que insistir para que las raciones sean moderadas), pero no se hace pesado, y el nivel medio de los platos es francamente alto. Junto a bocados agradables, como las croquetas, el queso o lo chipirones, Carmen se luce con un magnífico ajoblanco, unos muy pintones canutillos de morcilla con mermelada y un soberbio guiso de carrillera ibérica. Las torrijas son también espléndidas. En cambio, el cochinillo confitado es quizás lo menos logrado del menú. La sorpresa final es una factura muy razonable que no deja secuelas graves en la tarjeta de crédito. 
 
No sé si Casa Macario es el mejor restaurante de Segovia. Lo que es seguro es que se come muy bien y a un precio imbatible. Eso sí, no se olviden de reservar.   
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Comentarios (1)
1 Martes, 29 de Octubre de 2013 11:27
Angel Martin
Por supuesto que para gustos están los colores, pero un restaurante donde puedes ir a comer todas las semanas y no comer siempre lo mismo sin tener que decidir y saber que te pongan lo que te pongan va a ser bueno, le da un plus con respecto al resto de restaurantes (ojo si algo no es de tu agrado te ofrece cambiarlo), el 100% de los restuarntes practicamente no mueven la carta

Y hacerte un par de puntualizaciones, ni la dueña se llama Carmen (es Mercedes)y por supuesto no tiene 85 años (tampoco es una niña pero ronda los 62 años).

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